viernes, 24 de abril de 2015

A pesar de los continuos regalos...en ocasiones podemos vernos desbordados.

     Hay días, en que la actitud de Lera, llega a desquiciarme; y reconozco, que esta mañana, por un momento lo consiguió. No es algo exclusivo de ella, ni se trata de algo extraño en cualquier niño: simplemente, son niños. Lo que sí incomoda es el sentimiento de culpa que conlleva cuando todo vuelve a la normalidad (que generalmente es cuando se olvidan de lo que están haciendo; o cuando encuentran cualquier otro detalle u objeto al que prestar su atención) y observas un indefenso cuerpecito, que no te parece el mismo que momentos antes te hacia sentir tenso y enojado. No parece posible que ese pequeño ser, sea capaz de alterar mi paciencia; pero a pesar de todo, hay ocasiones en que lo consigue... Con ello, únicamente trato de mostrar que todo parece idílico; pero como cualquier pequeño, puede presentarse ese instante cuando menos lo esperas. Es cierto a su vez, que en muchas ocasiones le es imposible expresar o comprender el motivo que puede llevarla a ese cambio de humor; y además, incrementado por la barrera que en esos casos, pueda causar aún el idioma. Y como es lógico, apenas un momento después, estás comiéndotela a besos y abrazándola diciendo lo mucho que la quieres...porque realmente lo necesitas; y sabes que es lo que también ella requiere.
     El día a día, es un cúmulo de regalos al corazón; aunque empañado en ocasiones de esas lagrimas o rabietas que sin venir a cuento, afectan habitualmente a cualquier pequeño, (y que en estos casos, siempre nos evoca la sensación de que pueda existir algo más que desconozcamos): una simple sonrisa, un beso o un tarareo constante, hacen presumir la alegría de nuestra pequeña...y a pesar de enfrentarnos a situaciones difíciles; siempre es ese aspecto positivo el que acabamos recordando y que mejor refleja el resumen de cada día: y por supuesto, nos permite conciliar el sueño esbozando una sonrisa similar a la que ella nos regala cada día al despertar.

3 comentarios:

  1. Una sonrisa, un abrazo, una mirada lo supera todo, y como tu bien dices, esa sonrisa al despertarse lo puede todo.

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  2. MI hija no es adoptada y tengo las mismas sensaciones que muy bien has descrito. Sobre todo a ultima hora del día cuando estas cansada y el tarro de la paciencia vacio hay momentos que ......y al rato la veo dormir y la abrazo y pienso cómo he podido sentirla como un monstruo y sentir tanta importencia y ahora ahí indefensa comermela a besos y sentirme culpable.....en fin...c´es la vi (o como se escriba) xx marisa

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  3. A veces es cierto que no puedes creer ese sentimiento, pero es tal la recompensa de una sonrisa...y no digamos ya cuando llega un beso o puedes observar esos momentos en que parecen ángeles... Un abrazo y gracias por estar ahí...muchas veces es importante sentir esa comprensión.

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